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Ultimos descubrimientos y noticias13 de Febrero de 2002 Descubren un templo de la época romana en el Alto Egipto Un equipo arqueológico suizo descubrió un templo de la época romana en la ciudad de Asuan, en el Alto Egipto, a unos 1.000 kilómetros al sur de El Cairo, informó hoy miércoles la prensa local. El templo de Dumitan, que se encuentra en la parte oriental del río Nilo, fue descubierto tras un año de excavaciones que empezaron después del hallazgo de los restos de otro templo, también romano, dedicado al dios Juno. La entrada principal del templo está orientada al este, en vez de al oeste, hacia la orilla del Nilo, como el resto de los pórticos de los templos romanos de la región, informó el director del Servicio de Antigüedades de Asuan y Nubia, Ali Al Asfar. El principal templo grecorromano de Asuan es el de Isis, conservado en la isla de Filae, que emerge de las aguas del lago formado entre las dos presas que embalsan el Nilo en esa localidad. El templo de Isis en Filae fue sacado del lecho de arena que prácticamente lo cubría y situado en una isla tras la construcción, en la década de los sesenta, de la gran presa de Asuan, que forma el lago Naser, el mayor del mundo creado por el hombre, con unos 500 kilómetros de longitud, entre Egipto y Sudán. Asuan, donde se encuentra la isla Elefantina, en la que hay abundantes restos grecorromanos y que marca el principio de la región de Nubia, fue, desde tiempos antiguos y prácticamente hasta el periodo actual, el límite meridional del territorio bajo control efectivo de Egipto. Efe/PP Fuente: El Nacional 06 de Febrero de 2002 Descubierto un observatorio solar de hace 9.000 años en Egipto EFE EL CAIRO Los vestigios de un observatorio solar para determinar la llegada de las estaciones, que data de hace 9.000 años, fueron descubiertos en el Alto Egipto, informó ayer el diario Al Ahram. El periódico afirma que el observatorio fue descubierto por un equipo arqueológico egipcio-estadounidense en la zona denominada Nabata, en Toshka, en el desierto occidental, unos 1.000 kilómetros al sur de El Cairo. El observatorio fue construido por tribus paleolíticas de pastores, que lo utilizaban para conocer la llegada de los vientos de la temporada veraniega, que traían las lluvias que suponían el fundamento de sus vidas en esa región. Según Mosalem Sheltut, profesor de investigaciones solares, el observatorio seguía el movimiento del sol por la sombra que producía en los pilares del centro. Fuente: 28 de Enero de 2002 JAVIER MARTIN. Efe/EL MUNDO EL CAIRO.
El regreso a Egipto del sarcófago recubierto de oro del faraón Akhenatón,
pionero del monoteísmo, 87 años después de ser robado por modernos cazatesoros,
ha devuelto al museo de El Cairo una de sus piezas más preciadas, engrandecida
por la leyenda de su extraña desaparición. El sarcófago dorado de Akhenatón, también conocido como Amenofis IV, reapareció en Europa en 1980, cuando un coleccionista privado suizo lo entregó al Museo Estatal de Arte Egipcio de Múnich para que se hiciera cargo de su conservación. El coleccionista anónimo indicó que la pieza había llegado a sus manos a través de una tercera persona, a quien se lo compró en Italia. El cofre fue dado por desaparecido por las autoridades egipcias en 1931, después de que las pesquisas emprendidas para encontrar a los ladrones que lo sacaron del Museo de El Cairo en 1915 llegaran a un callejón sin salida.
Tráfico de obras En aquella época dorada de la arqueología en Egipto, el tráfico de obras de arte faraónicas y el expolio de las excavaciones extranjeras concluía una de las épocas de esplendor, similar a la de los ladrones de tumbas que proliferaron en el antiguo Egipto faraónico. Al igual que sus predecesores y sucesores, Akhenatón, que protagonizó la mayor revolución social y religiosa de la época faraónica, decidió excavar su tumba en un lugar recóndito del árido y montañoso Valle de los Reyes, en la orilla izquierda de la actual localidad de Lúxor, antigua Tebas. Amenofis IV, uno de los faraones más importantes del Imperio Nuevo (1539-1075 a.C.), eligió el disco solar, Atón, como el dios de una nueva religión con una única divinidad. Sus antepasados Tutmosis IV y Amenofis III ya habían empezado a desarrollar el culto a Atón, pero Amenofis IV lo institucionalizó. En 1907 fue hallado en el Valle de los Reyes su sarcófago recubierto de oro, una de las pocas piezas que no pudieron robar los antiguos saqueadores de tumbas. El regreso ha sido ahora posible gracias a un acuerdo firmado recientemente entre los Gobiernos de Egipto y Alemania, y al interés del primer ministro del estado de Baviera, Edmund Stoiber, quien prometió el pasado mayo la devolución del sarcófago a las autoridades egipcias. El ministro Hosni destacó el gesto del Gobierno alemán, e instó a los países del mundo a que «sigan el ejemplo para que el patrimonio de Egipto se conserve en su tierra». Pues en Alemania todavía se exhibe una de las piezas más codiciadas de la arqueología egipcia, el busto de la reina Nefertiti, esposa de Akhenatón. El regreso del cofre de Akhenatón forma parte de un ambicioso proyecto del Gobierno egipcio, que trata de recuperar sus piezas perdidas o robadas para exponerlas en el nuevo museo que planea levantar en el desierto, cerca de las famosas pirámides de Giza. Diario El Mundo, España 27 de Enero de 2002 A fines del año pasado arqueólogos egipcios descubrieron una tumba en un área densamente poblada de edificios en El Cairo. Una tumba muy interesante se ha encontrado en Heliopolis, zona situada en la ciudad de El Cairo. La tumba esta fechada en la vigésima sexta dinastía, hace aproximadamente unos 2600 años atrás. Según informó el Dr. Zahi Hawaas, director del área de Giza y de los monumentos del El Cairo, el hallazgo fue realizado cuando el propietario de un terreno solicitó el permiso correspondiente en la oficina de inspecciones de antigüedades para dar inicio a unos trabajos, ya que la ley de antigüedades egipcias obliga que antes de iniciar cualquier construcción o remodelación, se debe solicitar una inspección del lugar. La autoridad de las antigüedades examina el sitio y excava la fundación del área para verificar si hay evidencia arqueológica allí o no. El Dr. Hawass dijo que después de excavar unos tres metros de profundidad, encontraron la tumba la cual está divida en tres compartimientos conectados por una bóveda. Las inscripciones en las paredes indicaron que el propietario de la tumba pudo haber sido un trabajador del palacio real y la misma pudo haber sido construida para toda una familia. La tumba ha sido fechada entre el año 525 y 664 A.C. Igualmente Hawass dijo que las aguas residuales de la vecindad habían dañado escenas en uno de los compartimientos. Se descubrieron aproximadamente 29 figurillas shawabtis entre los escombros. Estas son las figurillas que contestan todas las preguntas que se hacen los difuntos en la vida futura. El nombre Wadj-Hor se escribe en las estatuas shawabtis. En el interior del tercer compartimiento se encontraron tres piedras calizas de un sarcófago. Por último señaló Hawass que este descubrimiento es muy importante por cuanto es otra prueba de lo que he estado diciendo: nunca sabremos qué secretos está ocultando la arena de Egipto y eso que sólo hemos encontrado un 30% de nuestros monumentos, así que todavía tenemos 70% por descubrir Fuente: The Plateau. Official Website of Dr.
Zahi Hawass CNN Traducción: José Miguel De La
Guardia 27 de Enero de 2002 MADRID. R. V. Esta semana, un equipo hispano-egipcio -dirigido por José Manuel Galán, científico titular del CSIC- empezará a excavar y restaurar la tumba de Djehuty (situada frente a Luxor), un alto cargo de la Administración de Hatshepsut, la única mujer egipcia que gobernó Egipto durante la época faraónica (1500-1450 a. C). La expedición, que será financiada durante los próximos cinco años por Telefónica Móviles, estudiará también la tumba de Hori, «supervisor del tesoro de la esposa del Rey y madre del Rey Ahhotep» (construida años antes) y que comunica con la de Djehuty. Aunque la tumba de Djehuty fue descubierta por Champollion a principios del siglo XIX, nunca se ha excavado a fondo, por lo que puede deparar muchas sorpresas. El desarrollo de los trabajos podrá seguirse en un diario de excavación on-line disponible a partir de mañana en la web oficial Fuente: ABC 27 de Enero de 2002 MADRID. Rosa Valdelomar
La tumba de Uadyt-Hetep, «Medidor del Grano de los Almacenes» y «Predilecto de su Señor», en Hereacleópolis Magna (Egipto), sigue sorprendiendo al equipo de arqueólogos españoles que la descubrió hace poco más de un año y que ha sacado a la luz y restaurado en la última campaña una nueva pared con espectaculares pinturas del 2000 a.C. Un año después de ser descubierta por un equipo de arqueólogos españoles encabezado por Carmen Pérez Die, la tumba del Uadyt-Hetep -el mayor hallazgo de la misión ibérica en Heracleópolis Magna desde 1968- ha sido ya excavada y restaurada. Se trata de un recinto de tres metros de largo por dos de ancho y uno y medio de alto, construido en piedra y adobe y situado en el yacimiento de Ehnasya El-Medina, donde se encuentra una necrópolis de las Dinastías IX y X del primer Periodo Intermedio, cuando estaban al frente de Egipto el Rey Merikare y la saga de los Jety (I, II y III). Nuevos títulos La pared con las primeras pinturas apareció cuando sólo quedaban tres días para finalizar la campaña de 2000, por lo que el equipo español ha tenido que esperar a la expedición de 2001, de la que acaban de volver, para excavar a fondo la tumba. «Ha sido muy emocionante y estamos muy satisfechos con los resultados -asegura a ABC Carmen Pérez Die, conservadora jefe del Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo Arqueológico Nacional-. En la pared Este, la primera que investigamos, hemos encontrado nuevos títulos y transcripciones. También hemos puesto al descubierto la pared Sur, cubierta con escenas fantásticas de porteadores en muy buen estado de conservación». El equipo de arqueólogos -del que han formado parte Antonio Guio, Carmen López Roa, Salomé Zurinaga, María Antonia Moreno, Miguel López, Carlos Álvaro, Felipe Alcoceba y Juan Ramón Borge- ha contado con un presupuesto de 36.000 euros, de los que 30.000 proceden del Ministerio de Cultura y 6.000 de la empresa Temoinsa. «Gracias a esta cantidad -comenta Pérez Die- hemos podido dividirnos en dos grupos de trabajo, dedicados respectivamente a la excavación y a la restauración. Así, la tumba de Uadyt-Hetep ha quedado totalmente restaurada». En la parte superior de la pared Este se encuentra el menú funerario, una larga lista de alimentos, dividida en tres registros, que el difunto se llevaba al Más Allá, y que constituía una despensa inagotable, pues se renovaba automáticamente gracias a un proceso ritual y de magia. «Aún no hemos tenido tiempo para descifrarlo completamente, pero en él aparecen ocas, panes, cerveza, higos, verduras, aves, cabezas de buey... También hemos encontrado incripciones que son difíciles de traducir y que tenemos que comparar con otras listas de ofrendas, aunque creemos que recogen el nombre de platos específicos», comenta la ex directora del MAN. Al fondo, y debajo del menú, está Uadyt-Hetep -del que se han encontrado dos nuevos títulos «Smer Uaty» (Amigo Único) y «Mery Neb Ef» (Amado de su Señor)- sentado en un taburete, con un pañuelo plegado en una mano y la otra extendida hacia la mesa de ofrendas (en muy mal estado de conservación), con una esclavina blanca y una barba postiza. Hacia el difunto se dirigen cinco sacerdotes encargados de realizar una serie de ritos relacionados con la apertura de la boca del muerto -necesaria para que éste recupere sus funciones vitales en el otro mundo-, ritos de libación y purificación -con agua e incienso- y de la palabra -papiros de fórmulas mágicas que hay que repetir-. Aparece también otro sacerdote, que mira para atrás y lleva una escoba en la mano, pues su misión es borrar las huellas de los que vienen detrás de él para cerrar la tumba. En la pared Sur, y debajo de un friso de Jekerus con decoración vegetal, se han puesto al descubierto dos largas hileras de porteadores de ofrendas. Se trata de una docena de figuras, ricamente ataviadas y con un impresionante colorido en tonos blancos, ocres y rojizos. «Es un ejemplo típico de la representación egipcia -dice Pérez Die-: hombres de piel oscura pintados de lado y que visten el faldellín triangular con cinturón. Delante de cada uno de ellos hay una inscripción que hace alusión a las ofrendas que llevan: legumbres, panes, peces, carnes, higos... en la hilera superior, transportados en bandejas que apoyan en el hombro; y en la hilera inferior, pastores que conducen bueyes al sacrificio». Herederos de Menfis «Los constructores de esta tumba se consideraban los herederos de la tradición de Menfis y por eso copiaban el arte de sus antepasados. Son unas pinturas de un valor extraordinario, si se tiene en cuenta que fueron pintadas hace 4.000 años y que han llegado muy pocas hasta nuestros días. Una vez restauradas, a base de paciencia y agua, el resultado es francamente magnífico. La tumba, de momento, está cerrada y cubierta, pero las autoridades egipcias están estudiando la posibilidad de trasladarla al museo de Beni Suef para su mejor conservación». Durante esta expedición, el equipo ha encontrado también varias estelas de falsa puerta (enteras o fragmentadas) de tumbas de entre el 2100 y el 2000 a.C. (no se puede precisar más, porque aún no se ha encontrado ninguna mención al Rey que gobernaba en ese momento). Los especialistas han tenido también tiempo de restaurar un raro sarcófago de cerámica del Imperio Nuevo (entre 1400 y 1300 a.C), que descubrieron en la campaña anterior. Fuente: ABC 27 de Enero de
2002 JACINTO ANTÓN | Barcelona Excavar una tumba misteriosa en la antigua Tebas es el sueño de cualquier egiptólogo. Ese sueño se ha convertido en una realidad para un equipo español que parte mañana hacia Luxor a fin de adentrarse en los secretos del sepulcro del noble Djehuty, un alto cargo de la Administración de Hatshepsut, la única mujer que reinó como faraón en la historia de Egipto. La tumba de Djehuty se encuentra en una de las necrópolis de la antigua Tebas, la de Dra Abu el Naga, vecina del Valle de los Reyes y del gran templo de la propia Hatshepsut, y está plena de enigmas. Djehuty era tesorero y ministro de Hacienda de Hatshepsut (1505 antes de Cristo al 1484), y entre sus labores estaba, se cree, la supervisión de los tesoros que llegaban de las expediciones a Punt (Eritrea). Su tumba (TT-11 en el catálogo de tumbas tebanas), de 30 metros de largo, llena de inscripciones y relieves, fue localizada y recorrida, aunque precipitadamente, por Champollion, y, aunque otros egiptólogos la han visitado, está muy insuficientemente documentada -parte de la misma es inaccesible al estar bloqueada por escombros-, y parece guardar muchos secretos. Existen al menos dos pozos y cuatro cámaras sin investigar. Ni el sarcófago ni la momia de Djehuty han aparecido, así que podrían hallarse aún en el interior del monumento. Djehuty es un nombre frecuente en el Antiguo Egipto -faraones, un gobernador, un general de Tutmosis III- y es otra de las formas por las que se conoce al dios escriba Toth (de cabeza de ibis). Por esto último, y a causa de una confusión por las inscripciones, en época tardía se usó la tumba del noble como santuario del dios y sepulcro de ibis momificados. Atractivo añadido de la tumba es que se encuentra en conexión con otra más antigua, la de Hery (TT-12), supervisor del tesoro de la madre del rey Amosis, que también estudiará el grupo español. La misión española, que trabajará en colaboración con un equipo egipcio del Consejo Supremo de Antigüedades, la dirige el egiptólogo especialista en epigrafía José Manuel Galán, de 38 años, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y se compone de ocho personas, incluido un arquitecto del Instituto de Patrimonio Histórico, pues el estudio de la tumba incluye un proyecto de restauración de la misma. La expedición no es una misión oficial española, en el sentido de que no recibe subvención del Gobierno. La patrocina Telefónica y colabora la Sociedad Española de Egiptología. El proyecto en la tumba establece un periodo inicial de excavaciones de cinco años y se pretende que al acabar pueda ser abierta al público. Galán subrayó que el hecho de que la tumba no esté pintada, sino decorada con bajorrelieves, la hará más fácil de adaptar a esas visitas sin que ello provoque daños. El egiptólogo califica de sensacional la posibilidad de excavar la tumba de Djehuty: 'La he visitado; en buena parte está llena de escombros que llegan hasta el techo, y hay que limpiarlos para ver qué hay detrás; estoy seguro de que nos esperan cosas fenomenales'. Galán ha visto entre los escombros momias de ibis y cerámica ceremonial, y confía en que entre los desechos aparecerán restos del enterramiento de Djehuty como amuletos o figuritas ushabti. El científico destaca la importancia de hallar cualquier inscripción o dato que pueda ayudar a entender la interesante época de Hatshepsut, que para legitimarse en el poder hubo de crear fórmulas nuevas expresadas en textos y plástica innovadores. La investigación del equipo español, que cuenta con moderna tecnología electrónica, podrá seguirse en directo a través de una página web (www.excavacionegipto.com), que está previsto que se active mañana. Galán recalcó lo excepcional de poder excavar una tumba en la necrópolis tebana, donde no excava un equipo español prácticamente desde los tiempos del catalán Eduard Toda, que lo hizo en la tumba de Sennedjem en 1886. Fuente: El País 2 de Enero de 2002 El Cairo/ Efe.- Un templo-mausoleo consagrado al faraón Ramses II fue descubierto en la zona de Alamein, en el norte de Egipto. El templo, hallado por un grupo de arqueólogos ingleses y egipcios en la región de Om El Rajem, funcionaba como mausoleo y santuario donde ofrecían sacrificios a los dioses, explicó el secretario general del Consejo Superior de Antigüedades egipcias, Gabalá Ali Gabalá. La tumba se divide en tres cuartos pequeños en cuyas paredes aparecen inscripciones jeroglíficas que representan los nombres del rey Ramses II, entre otros monarcas, señaló Gabalá. Añadió que el ministro de Cultura, Faruk Hosni, ha destinado fondos para proseguir la excavación e iniciar la restauración de lo hallado. En la misma zona, se encontró una cocina pequeña con utensilios de barro utilizada por los sacerdotes faraónicos, que vivían en una zona alejada de los fogones del Ejército, detalló el director de antigüedades del norte de Egipto, Mohamed Abdel Maqsud. Ramses II gobernó durante la XIX dinastía, 1.300 años antes de Cristo, y fue uno de los faraones más activos de la historia de Egipto. Fuente: Estrella Digital, España 2 de Enero de 2002 EDMUNDO DOMINGUEZ ARAGONES La tumba de la faraona Hatshepsut, cerrada a los visitantes desde hace 40 años, fue restaurada y abierta al público. El director de Antigüedades del sur de Egipto, Sabri Abdel Azíz, informó que los trabajos de restauración del templo de Hatshepsut, emprendidos por un equipo integrado por especialistas egipcios y polacos en 1960, han sido concluidos. El templo se encuentra en las proximidades de Luxor, la capital de Egipto hace milenios. La tumba de Hatshepsut fue el escenario, en 1997, de una masacre de turistas que el grupo islámico Jama Islamiya se atribuyó. Esta tumba es la más larga y profunda de Egipto. Fue saqueada como es común en esos lares donde la riqueza de los entierros atrae a los ladrones de joyas como moscas a un panal de rica miel. Esta tumba es, asimismo, la más personal y extraordinaria del Valle de los Reyes donde han sido sepultados la mayoría de los faraones egipcios, y no se parece a ninguna otra ni por su trazado ni por sus dimensiones, que son auténticamente fantásticas. Verla para comprobarlo, sí. La faraona amaba a su padre, Tuthmosis primero, y en la tumba de las maravillas enterró a su progenitor en lo que habría de ser su propia cámara funeraria. La reina gobernó Egipto por muchos años y su reinado es considerado como ejercicio de la sensatez, la tolerancia y la atención a los más desvalidos. Esta reliquia arquitectónica fue descubierta por Howard Carter, el afamadísimo arqueólogo que en los años veintes diera al mundo la tumba de Tutankamen, sus tesoros intactos y la más divulgada máscara de oro y lapislázuli, emblema del poderío faraónico. Aquí no se encontraron tesoros y sí los dos sarcófagos con los restos de Tuthmosis primero y el de la reina Hatshepsut, que fue modificado para que lo usara su padre. Otra singularidad de este templo es que fue excavado en la roca de una de las montañas que lo acogen. Semeja una bahía de arena amurallada y puede ser apreciada desde el aire, a vuelo de avión. Cosa buena que en breve plazo sea revisitada. Y así se inicia el año 2002, con buenas nuevas que trabajosamente se abren paso demoliendo las sombras tenebrosas de lo nefasto cotidiano. Fuente: Departamento de noticias
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